Un taller con preguntas y ejercicios sobre el autocuidado, el cuidado colectivo y los derechos de las mujeres rurales fue el principal momento de divulgación la guía Ancestra.

captura-de-pantalla-2018-02-15-a-las-5-52-39-p-m.pngNuestro encuentro fue el pasado 30 de enero en la  Casa de la Cultura Carlos Mauro Hoyos de Palermo, corregimiento de Támesis. Yo tenía dos temores grandes: que asistieran muy pocas mujeres, pero en tal caso igual se realizaría el taller con igual entusiasmo; que las mujeres que asistieran, pocas o muchas, no participaran y me miraran con cara de “¿esta mujer de qué nos está hablando?”.

Diez, quince, veinte. Las sillas blancas de la biblioteca de esta Casa de la Cultura que ya mencioné se fueron ocupando. Mujeres de pelo blanco, corto, rojo, rubio, largo; mujeres de poquitos y muchos años; muchísimas casadas, algunas viudas y niñas muy pequeñas que irrumpieron en el salón a destiempo, risueñas y hablando duro; llegaron también algunas madres con niños más pequeños porque no tuvieron vecinas o amigas para dejarlos a su cuidado. ¡Es que muchísimas de las mujeres del pueblo estaban allí! 57 asistieron, hablaron, escribieron, dibujaron.

En el encuentro, que duró cerca de dos horas y media, lo primero que debíamos hacer era escribir nuestro nombre en un pequeño rectángulo del color preferido y pegarlo en cualquier lugar visible con un pequeño gancho. Poco a poco, mientras hablábamos, primero yo, luego muchas de ellas, podíamos repetir nuestros nombres, identificarnos las unas a las otras.

Así que el taller fue un momento colectivo de conversación entre mujeres de diversas edades y grados de escolaridad entorno a dos consignas:
1. ¿Qué es autocuidarnos y cuidarnos en colectivo? ¿por qué y cómo podemos hacerlo?
2. ¿Cómo puede ser útil internet para las participantes: mujeres habitantes Palermo y alrededores?

Pero no tuvimos internet, ni complejas conversaciones tecnológicas. La guía Ancestra quedó en manos de cada mujer que se acercó al taller como una invitación o provocación para leer después juntas o solas, desde el principio o abriendo en una página al azar. La guía de bolsillo fue la disculpa para encontrarnos por primera vez y conversar. Lo hicimos a través de tres ejercicios cuya inspiración llegó de un femzine llamado “Autocuidado para Ingobernables”, creado por el equipo artivista y transfeminista Mujeres al borde. El taller de tres horas no alcanzaría para replicar completamente la metodología de las Mujeres al borde, más sí fue un impulso para proponer tres de las dinámicas a estas mujeres de Palermo que tienen otras subjetividades y experiencias diferentes a las de las mujeres de las periferias bogotanas.

Pues bien, el taller tuvo estos tres momentos claves:

27072567_713375592191469_5307665846325120316_n.jpgCreación de un mapa vital de sueños, en donde cada mujer dibujó el contorno de una de sus manos. En el centro escribió su nombre y en cada uno de los cinco dedos escribió un deseo relacionado con su autocuidado, sueños, proyectos. El reto fue no escribir deseos relacionados con otras personas, que es ya el día a día de la mujer rural: servir y entregar todo de sí misma a su familia y comunidad. Por último cada mujer escribía en el contorno de su mano los nombres de otras mujeres importantes en su historia y aquellas con las que puede sumar esfuerzos para cumplir sueños a escala colectiva. En este ejercicio se valía escribir o dibujar y ayudarse unas a otras en esa búsqueda e identificación de sueños y de las otras mujeres cooperadoras.

27336283_713375465524815_3165454802880845398_n.jpgTras ubicar todos los mapas vitales de sueños en una pared colectiva, hablamos de la guía Ancestra. Recorrimos el espíritu de la guía y algunos de sus contenidos: Hablamos sobre algunos aspectos básicos de los derechos de la mujer dentro y fuera de internet, qué tanto el Estado garantiza el respeto de nuestros derechos y con qué vías de atención cuenta una mujer que habita una zona rural colombiana. También nos detuvimos un poco en lo que significa ser mujer digital con sus posibles riesgos y beneficios. Luego hablamos, cómo no, de los recursos para aprender, informarnos y obtener ayuda en línea en temas como: violencia sexual y reproductiva, salud, educación, trabajo, libertad de expresión y seguridad en línea, campañas, vocabularios e informes con perspectiva de género. La tarea-propuesta que quedó en manos de las mujeres de Palermo, también explícita en la página 9 de la guía fue: ¡Buscar, leer y pregunta! Reflexionar entre vecinas, familiares, compañeras de clase, amigas y profesoras sobre los derechos. Quedó ellas la invitación a explorar esos derechos en colectivo para quizá comprenderlos mejor.

27459613_713375042191524_6311790335417189568_n.jpgLuego de recorrer la guía, el taller continuó con una pausa para respirar profundo, deshacernos de las tristezas, miedos y encontrar la energía para gestionar lo que nos preocupa con más calma, también como un llamado a juntarnos, hablar entre nosotras y buscar soluciones en colectivo. Luego de ese instante de relajación pasamos a la construcción de una bitácora colectiva de saberes ancestrales en donde también se valía escribir o dibujar. Este momento fue propicio para hablar del nombre del proyecto:  Ancestra, pensado para ellas, mujeres rurales de Palermo, llenas de saberes ancestrales y todas con sinigual intuición; capaces de experimentar, colaborar e integrarse con la naturaleza y la comunidad. Allí hablamos de algunos de esos mismos rasgos también  latentes en la filosofía de la cultura libre digital e insistimos en el potencial de internet para informarnos sobre nuestros derechos, así como las posibilidades de cuidarnos y defender esos derechos juntas, en colectivo y colaboración.

De 250 cartillas impresas en esta primera estación del proyecto Ancestra, 155 ya están en manos de las mujeres de Palermo. 57 de ellas, las participantes del taller, salieron con la suya y unas cuantas más para sus hermanas, tías, amigas, primas, madres, vecinas; este fue un ejercicio voluntario de multiplicación que yo no había calculado ni imaginado previamente. Otras cartillas quedaron en la Casa de la Cultura de Palermo que nos acogió para esta actividad y al siguientes las últimas guías Ancestra se fueron a la Institución Educativa Santiago Ángel Santamaría de este corregimiento.

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